Raúl Ruidíaz revela que su sueño era ser doctor, no futbolista

Raúl Ruidíaz, quien es reconocido como uno de los máximos goleadores peruanos, sorprendió a muchos al contar que, en su niñez, nunca imaginó que el fútbol sería su carrera profesional. De hecho, durante su infancia, no solo no pensaba en convertirse en futbolista, sino que también desconocía mucho de este deporte, pues no tenía acceso a la televisión y su familia no era particularmente fanática del fútbol.
A pesar de que hoy en día se ha ganado un nombre destacado en Perú, Chile, México y Estados Unidos, su vida comenzó de una manera completamente distinta.
El goleador nacional reveló en una entrevista reciente que su sueño era ser “doctor” y tener una familia unida, algo que nunca perdió de vista. "Cuando era niño, no tenía esa visión de ser futbolista, mi sueño era otro. Siempre soñé con ser un profesional, como un doctor, y estar al lado de mi familia.
Mi mayor anhelo era mantenerlos juntos", compartió. Ruidíaz llegó al Club Universitario de Deportes cuando apenas tenía 8 años, pero su camino en el fútbol no comenzó con una fuerte conexión con el deporte, sino con su deseo de tener una vida más estable para su familia.
En su barrio, Villa María del Triunfo, uno de los más humildes de Lima, Ruidíaz se dedicaba a la recolección de chatarra para ayudar económicamente a su hogar. Su entorno estaba lleno de dificultades, pero a través del esfuerzo diario, encontró su pasión por el fútbol, un deporte que no solo le abrió puertas en lo profesional, sino que también le dio la oportunidad de mejorar su vida y la de su familia.
“Mi día consistía en caminar mucho, recolectando fierro, cobre y aluminio. Era una forma de ganar algo de dinero para mi familia, pero todo eso lo hacía porque quería salir adelante”, recordó el exdelantero.
Su vida dio un giro importante cuando, mientras reciclaba chatarra, vio por primera vez la escuela de fútbol de "Lolo" Fernández, un emblema del fútbol peruano. El hallazgo de esa academia fue clave en su carrera. “Recuerdo que un día caminando por Nueva Esperanza, vi la escuela de ‘Lolo’ Fernández y le dije a mi mamá que me matriculara. Fue algo que cambió mi destino”, narró el jugador.
Aunque su físico era pequeño en sus primeros años en la academia, su talento pronto lo hizo destacar. En poco tiempo, pasó de la categoría B a la A en el equipo competitivo, mostrando un nivel impresionante para su corta edad. A pesar de ser considerado pequeño para el fútbol, su capacidad para moverse y marcar goles rápidamente lo convirtió en uno de los jugadores más prometedores.
Lo que más impulsó a Ruidíaz a seguir adelante fue el amor por su familia. Siempre lo ha repetido en entrevistas: el fútbol no era solo una forma de salir adelante para él, sino una manera de darles a los suyos una vida mejor. En la actualidad, con una exitosa carrera en varios países, su mayor satisfacción sigue siendo pasar tiempo con su madre en Perú, a pesar de las distancias con el resto de su familia, que se encuentra en Estados Unidos.
"Aunque tengo un lugar propio en Lima, paso mucho tiempo en la casa de mi mamá, porque ella está feliz de tenerme cerca. Mi hermana está en Estados Unidos y mi hermano está viajando, pero estamos aprovechando los momentos juntos", comentó.
Raúl Ruidíaz, que en los últimos años ha sido una de las piezas claves de la selección peruana, sigue siendo un referente para los más jóvenes. Su historia demuestra que, a pesar de no tener las condiciones iniciales para ser futbolista, con determinación y esfuerzo, se puede alcanzar el éxito en cualquier ámbito, no solo en el fútbol.
Este año, se rumorea que podría fichar por Ayacucho FC, otro paso en su exitosa trayectoria en el fútbol peruano, dejando claro que su pasión por el deporte sigue intacta y que aún tiene mucho que ofrecer a su país y a su carrera profesional.

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